Las bolsas europeas cerraron con fuertes caídas el viernes, ya que el aumento de los riesgos para el suministro de energía impulsó un alza en los precios energéticos y avivó las preocupaciones sobre la estanflación en toda la región. El índice STOXX 50 de la Eurozona retrocedió un 1,9%, hasta su nivel más bajo desde septiembre, mientras que el STOXX 600 paneuropeo perdió un 1,72% y cerró en 574.
Los valores tecnológicos lideraron el descenso, con ASML y SAP cediendo cada uno más de un 3,5%, en línea con las fuertes pérdidas registradas en el sector tecnológico mundial. Los bancos también se vieron sometidos a una fuerte presión, ya que los mercados de deuda soberana prolongaron su racha vendedora, lo que erosionó el valor de las carteras de bonos de las entidades financieras. UniCredit cayó casi un 4%, mientras que BNP Paribas, Intesa Sanpaolo y Nordea bajaron más de un 2%.
Sumándose a la debilidad del mercado, los comentarios de tono agresivo de varios responsables del Banco Central Europeo del jueves llevaron a los operadores de tipos de interés a descontar dos subidas de tipos este año, con la primera posiblemente ya la próxima semana.