El índice de precios al consumidor (IPC) subyacente de Japón —que excluye los alimentos frescos pero incluye la energía— aumentó un 1,7% interanual en agosto de 2026, tras un incremento del 1,8% en julio. El ritmo de crecimiento se moderó desde el máximo de seis meses registrado en julio y se situó ligeramente por debajo de las expectativas del mercado, que apuntaban a un avance del 1,8%. Aun así, la inflación subyacente se mantuvo por debajo del objetivo del 2% del Bank of Japan por octavo mes consecutivo, ya que los subsidios gubernamentales a los combustibles siguieron contrarrestando las presiones alcistas derivadas del encarecimiento del petróleo vinculado al conflicto en Oriente Medio.
En contraste, la medida del IPC que excluye tanto los alimentos frescos como los combustibles —un indicador que el Bank of Japan considera una mejor referencia de la inflación impulsada por la demanda— subió un 1,9% interanual en agosto, igualando el aumento más rápido de los últimos tres meses.
En su reunión de julio, el Bank of Japan mantuvo su tasa de interés de referencia en el 1,0%, el nivel más alto desde septiembre de 1995. Esto siguió a una subida de 25 puntos básicos en junio, destinada a evitar que el encarecimiento del petróleo alimentara presiones inflacionarias más generalizadas.